Relatos

El medallón (parte 1)

Era medianoche y no conseguía dormirme. Seguía revolviéndome en la cama de la habitación del hotel, como una fiera encarcelada en una jaula. Añoraba mi hogar y pensaba en las vacaciones… No habían sido como esperaba.

El calor árido del exterior se palpaba dentro de la habitación. Seguía sin poder dormir. Abrí los ojos. Vi como la luna llena se reflejaba en mi cuerpo sudoroso. Como atraída por un imán, me levanté y, con movimientos mecánicos, me acerqué a la ventana.

La calle estaba totalmente desierta. Pero normalmente aquella ciudad no se detenía nunca. Todo el día, todas las noches… ruido y bullicio, hasta avanzadas horas de la madrugada.

Hoy parecía ser una de las excepciones que marcan la regla.

Por un momento, la esplendorosa luna llena acaparó toda mi atención. Por alguna razón me embargó un terror que llegaba hasta el fondo de mi ser y helaba las venas…

 

El ruido de un coche hizo que me despertara sobresaltada. Miré el reloj, eran ya las 2.40. Había dormido mas de dos horas seguidas allí, apoyada en la ventana.

Entonces fijé mi vista en el coche: un flamante descapotable negro avanzaba lentamente por la avenida principal. De repente, se detuvo y, de su interior, salió un hombre trajeado  que caminó hasta el portal de un edificio próximo al hotel.

Me escondí ligeramente tras el marco de la ventana, no quería parecer una fisgona. Tras él le siguió una pareja bien vestida y, tras estos, una mujer alta. Intenté aguzar la vista. Últimamente, tras las horas continuas de trabajo en la oficina, mi vista había empeorado enormemente…

La mujer era despampanante, llamaba muchísimo la atención. Llevaba la larga melena suelta y sus cabellos ondulados reposaban sobre un vestido de fiesta rojo. Sus joyas y sus zapatos plateados destelleaban en la oscuridad. Pero, sobre todo lo demás, aún llamaba mas la atención algo que brillaba en su pecho. Apenas se distinguía desde aquella distancia…

Fui rápidamente hacia la mesita de noche a por mis gafas y volví a la ventana a seguir mirando disimuladamente.

Todos ellos se habían reunido y ahora conversaban animadamente entre grandes risotadas. Al cabo de unos minutos, se despidieron y se fueron andando en direcciones opuestas. Por fin, al darse la vuelta, pude ver lo que brillaba en el pecho de la mujer: Un gran medallón con una hermosa piedra color aguamarina claro que destacaba en la oscuridad. Pocas veces había visto joyas así. A lo sumo en revistas, en la televisión… La enorme gema parecía una gran perla flotando en un mar negro.

 

Finalmente, la calle quedó nuevamente vacía. Salvo por una persona, que permanecía en medio de la acera, de pie, expectante: la mujer del medallón…

 

 

 

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3 pensamientos en “El medallón (parte 1)

  1. Pingback: Medio año de deseos y promesas | D.R. / Diario de una creativa frustrada

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